Para las mujeres, realizar varias actividades en simultaneo, es algo que sucede de forma casi innata, como si de un reflejo se tratase. Pero lo cierto es que no es así. El responsable de que todo ello suceda, es el cerebro, que en el caso del sexo femenino, posee mejores conexiones y comunicaciones para realizar estas acciones.

Sin embargo, el cerebro también se agota, y merece un descanso. Y la gran mayoría de las veces, las mujeres y todas las personas en general, no hacemos caso a las señales que nos envía, sino cuando ya es demasiado tarde y nuestro cuerpo enferma.

Se debe recordad, que somos seres bio-psico sexuales que interactuamos en un entorno social, ¿Qué significa esto? Sencillamente, que somos un todo, funcionando como un sistema, en el cual, cuando uno de los elementos falla, el resto también se ve afectado.

Migrañas, ulceras, malestares estomacales, irritabilidad, depresión, estrés, dolores musculares, e incluso cáncer, son sólo algunas de las maneras que tiene el cuerpo para exteriorizar el cansancio y excesos a los cuales lo exponemos día a día. Por ello, es importante mantener un orden no sólo en el ritmo laboral sino también en relación al tiempo libre. Estas son algunas maneras, para lograrlo:

Trabaja en tus horas laborales

No estoy cayendo en redundancia. Es que por más lógico que pueda parecer, en ocasiones el tiempo destinado para llevar a cabo las actividades laborales, lo despilfarramos en otras acciones que no generan mayores beneficios. Y es que además, está comprobado que mayor cantidad de horas de trabajo no generan mayores rendimientos.

Por ejemplo, responde sinceramente, en un día normal de trabajo ¿cuántas veces chequeas el teléfono? Y ¿cuántas ocasiones accediste a las redes sociales personales, aunque sea para refrescar la página? Y más frecuentemente, ¿en cuántas oportunidades te levantaste de tu espacio de trabajo sólo para interactuar con compañeros respecto a temas ajenos al trabajo?

Con esto, no quiero decir, que te conviertas en la ermitaña de tu sitio de trabajo, sino que aprendas a valorar, respetar y optimizar tu tiempo, específicamente el dedicado al trabajo. Esto resultará, en que posteriormente, no te verás agobiado por el límite para la entrega de un informe o culminación de un proyecto. Ni mucho menos tendrás que llevar trabajo a casa, o dedicar fines de semana a visitar la oficina.

Planifica

Algo tan sencillo, como llevar una agenda te puede facilitar enormemente la vida. Tanto dentro como fuera del área de trabajo.

Respeta tu tiempo libre

Duerme más horas, visita familiares, sal de paseo con tu familia o amistades, dedica tiempo a tus hobbies y pasatiempos. En fin, en las horas fuera del trabajo, continua con tu vida, no sigas pensando en el trabajo atrasado ni te quedes pegada todo un día al tv. Sigue dinámica, pero esta vez realizando las actividades que sean placenteras para tu vida.

Y por favor, así como no dejas de trabajar porque deseas ir a preparar un pastel, tampoco hagas lo contrario. En tu tiempo libre, no dejes de hacer lo que te gusta por continuar trabajando.

Come saludable, has ejercicio

Este simple consejo, no sólo ayudará a mantener estable y en óptimas condiciones tu cuerpo, sino que también te mantendrá con más energía y activa de forma sana. Y tu sueño será reparador. Por cierto, procura cumplir con el mínimo de horas necesarias, para asegurar un descanso óptimo.

Está demostrado plenamente, que las mujeres son capaces de realizar varias cosas a la vez. Algo en lo que los hombres ni siquiera pueden pensar (lo sé, la verdad es dura). Y no es algo que me acabo de inventar, ni que surgió en base a una idea de corte feminista.

Sino que la ciencia me apoya y reafirma lo que digo. Ya hace unos cuatro años aproximadamente, un estudio de científicos de la Universidad de Pennsylvania, a través del uso de un poderoso escáner, fue capaz de demostrar que el cerebro de la mujer, está mejor conectado para ejecutar varias acciones al mismo tiempo. Para quienes no me creen, pueden consultar las Actas de la Academia Estadounidense de las Ciencias (PNAS).

En fin, este post no se trata de una guerra entre sexos, ni por determinar la supremacía o poderío de un sexo por encima de otro. Simplemente, deseaba enmarcar la forma en la cual las mujeres trabajadoras enfrentan su día a día, y que a veces les puede resultar agobiante. Por ello, aquí algunos consejos, que de seguro serán de mucha utilidad.

Si estudias y trabajas

Si estudiar, requiere de un gran esfuerzo mental e intelectual, así como el trabajo requiere de similares habilidades, además de destrezas sociales, entonces, ahora sumemos ambos aspectos. Y podremos inferir cuán difícil puede resultar estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Difícil, más no imposible. Así que si eres de las mujeres que ocupan este estilo de vida, es primordial que no pierdas la perspectiva. Es necesario focalizar, que se trata de un proceso reciproco, en el cual tus estudios mejorarán tu estilo de trabajo, y las actividades de corte laboral, afianzarán los conocimientos que estás recibiendo en tu instrucción educativa. Además, proyecta al futuro tus logros.

Si tienes pareja

Ciertamente, la pareja está para escucharse, tratar de solucionar problemas en conjunto y compartir momentos gratos y otros no tan gratos. Pero esto debe hacerse marcando ciertos límites. Claro que puedes contarle de los problemas que te aquejan en tu trabajo (un punto de vista diferente siempre ayuda) pero procura que no discutan estos temas por más de cinco minutos. Recuerda, que seguramente el querrá contarte sus situaciones también y compartir momentos románticos que nada tengan que ver con el aspecto laboral.

Si tienes hijos

Procura, dedicarles el mayor tiempo posible, luego de tu día de trabajo. Ten siempre presente, que los niños no son más felices por lo material que le puedas ofrecer, sino por el afecto y atención, calidad de tiempo que le dediques. Unas palabras durante la cena, un beso de buenas noches, un cuento, una ducha, esos pequeños momentos, marcaran la diferencia. Ayúdales en sus tareas escolares, pregúntales por su día, deja de lado el teléfono móvil y el computador.

Y recuerda, los niños no entienden lo que implica el estrés laboral, así que no pretendas desahogar tus preocupaciones en ellos, no es justo, les crearas sentimientos de culpabilidad y no te sentirás nada bien. Déjales que vivan su mundo infantil.

Si eres soltera y sin compromisos

¿Quién dice que no tener hijos ni pareja te otorga mayores libertades? Seguramente, más de una vez, cargaste con trabajo para tu casa y en más de un fin de semana tuviste que regresar a la oficina a culminar algún proyecto o pedido urgente. Pues, te tengo noticias: No lo vuelvas a hacer. Aprende a dividir y gestionar tu tiempo. Tus horas de trabajo optimízalas, pero tu tiempo libre, aprovéchalo, disfrútalo y no te sobrecargues de trabajo.

Si sigues estos consejos, verás cómo se te facilita la vida, equilibrando los diversos roles que puedes cumplir.

Atrás quedaron esos tiempos en los cuales la mujer, únicamente estaba dedicada (sin manera de poder quejarse) a la vida hogareña. Sus actividades se realizaban en torno a su esposo, hijos y administración del hogar. ¡Bienvenida sea la contemporaneidad!

Y es que sin querer caer en clichés  feminazis de liberación femenina, pero tampoco en argumentos mojigatos de candidez y reserva de la mujer en las labores de la casa. Lo cierto, es que gracias a la liberación femenina, se ha avanzado mucho en el cambio de patrones mentales y sociales al respecto, pese a que aún falta mucho camino por recorrer.

Pero, entre los logros más significativos de todo este movimiento, resalta el reconocimiento a las aptitudes y capacidades para el trabajo fuera del hogar, la posibilidad real de compartir tiempos entre ser madre, esposa, hija y mujer trabajadora. Y una de las mejores maneras, para lograr que este equilibrio funcione es a través de los jardines de infancia.

Esos lugares, en los cuales los niños de la casa, aprenden a socializar y desarrollar capacidades de lenguaje, motrices y verbales, en el tiempo en el cual sus madres se encuentran trabajando fuera del hogar. Pero, aunque sea la más exitosa empresaria, una madre no dejará nunca de preocuparse por sus retoños. Veamos unas sugerencias a considerar, para elegir el jardín de infancia que mejor se adapte a sus necesidades.

Explora entre amistades, familiares y vecinos

Esta siempre será una buena opción, para elegir el lugar adecuado en el que dejarás a tus hijos. Contar con referencias reales de otras personas que conozcas, sirve como medidor para explorar las condiciones, ventajas y debilidades que pueda ofrecer un cuidado diario en relación a otro.

Considera emplear a un familiar

Si se tienen hijos menores a dos años, y más aún de menos de 1 año de edad, tal vez sea buena idea explorar la posibilidad, de encargar su cuidado a un familiar o pariente de confianza, claro está acordando previamente un pago por dicha labor. Hermanas, abuelos (de los niños), primas, son las opciones más frecuentes.

Explora varias alternativas

Aunque tus amigas o mujeres de la familia, te recomienden un sitio en especial, no tienes por qué decidirte por el mismo, si no te convence. Puedes buscar otras opciones hasta que logres conseguir la que mejor se adapte a tus necesidades. Lo que no puede suceder, es que te embarques en una búsqueda exhaustiva de la perfección, por razones o excusas de menor importancia.

Chequea documentación

Si ya tienes una o un par de opciones, es momento de revisar su documentación, el jardín de infancia en el que confíes para el cuidado de tu hijo, debe cumplir con todos los requisitos legales para su funcionamiento. Se trata de la seguridad y vida de tu hijo, no lo dejes al azar.

Pregunta todo lo necesario

A fin de cuentas, es un servicio por el cual tendrás que pagar, y como ya decíamos anteriormente, confiaras en terceras personas, tu tesoro más preciado, la vida de tu hijo, entonces las preguntas que hagas nunca estarán demás, si te brindarán seguridad y confianza.

Visitas sorpresas

Con este último punto, no pretendo sembrar psicoterror ni atentar contra las cuidadoras de niños, pero con los grados de violencia que se viven actualmente en las calles, y la pérdida de valores en las personas, no está demás que cada cierto tiempo, te “caigas de sorpresa”, por el jardín de infancia de tu hijo, sin previo aviso. Es la mejor manera de observar directamente la forma en la cual atienden a los niños en el lugar.

Ante una duda, actúa

Dicen que una madre siempre sabe, así que si sospechas que algo puede estar sucediendo con tu hijo en el sitio, no ignores y ponte manos a la obra.