Atrás quedaron esos tiempos en los cuales la mujer, únicamente estaba dedicada (sin manera de poder quejarse) a la vida hogareña. Sus actividades se realizaban en torno a su esposo, hijos y administración del hogar. ¡Bienvenida sea la contemporaneidad!

Y es que sin querer caer en clichés  feminazis de liberación femenina, pero tampoco en argumentos mojigatos de candidez y reserva de la mujer en las labores de la casa. Lo cierto, es que gracias a la liberación femenina, se ha avanzado mucho en el cambio de patrones mentales y sociales al respecto, pese a que aún falta mucho camino por recorrer.

Pero, entre los logros más significativos de todo este movimiento, resalta el reconocimiento a las aptitudes y capacidades para el trabajo fuera del hogar, la posibilidad real de compartir tiempos entre ser madre, esposa, hija y mujer trabajadora. Y una de las mejores maneras, para lograr que este equilibrio funcione es a través de los jardines de infancia.

Esos lugares, en los cuales los niños de la casa, aprenden a socializar y desarrollar capacidades de lenguaje, motrices y verbales, en el tiempo en el cual sus madres se encuentran trabajando fuera del hogar. Pero, aunque sea la más exitosa empresaria, una madre no dejará nunca de preocuparse por sus retoños. Veamos unas sugerencias a considerar, para elegir el jardín de infancia que mejor se adapte a sus necesidades.

Explora entre amistades, familiares y vecinos

Esta siempre será una buena opción, para elegir el lugar adecuado en el que dejarás a tus hijos. Contar con referencias reales de otras personas que conozcas, sirve como medidor para explorar las condiciones, ventajas y debilidades que pueda ofrecer un cuidado diario en relación a otro.

Considera emplear a un familiar

Si se tienen hijos menores a dos años, y más aún de menos de 1 año de edad, tal vez sea buena idea explorar la posibilidad, de encargar su cuidado a un familiar o pariente de confianza, claro está acordando previamente un pago por dicha labor. Hermanas, abuelos (de los niños), primas, son las opciones más frecuentes.

Explora varias alternativas

Aunque tus amigas o mujeres de la familia, te recomienden un sitio en especial, no tienes por qué decidirte por el mismo, si no te convence. Puedes buscar otras opciones hasta que logres conseguir la que mejor se adapte a tus necesidades. Lo que no puede suceder, es que te embarques en una búsqueda exhaustiva de la perfección, por razones o excusas de menor importancia.

Chequea documentación

Si ya tienes una o un par de opciones, es momento de revisar su documentación, el jardín de infancia en el que confíes para el cuidado de tu hijo, debe cumplir con todos los requisitos legales para su funcionamiento. Se trata de la seguridad y vida de tu hijo, no lo dejes al azar.

Pregunta todo lo necesario

A fin de cuentas, es un servicio por el cual tendrás que pagar, y como ya decíamos anteriormente, confiaras en terceras personas, tu tesoro más preciado, la vida de tu hijo, entonces las preguntas que hagas nunca estarán demás, si te brindarán seguridad y confianza.

Visitas sorpresas

Con este último punto, no pretendo sembrar psicoterror ni atentar contra las cuidadoras de niños, pero con los grados de violencia que se viven actualmente en las calles, y la pérdida de valores en las personas, no está demás que cada cierto tiempo, te “caigas de sorpresa”, por el jardín de infancia de tu hijo, sin previo aviso. Es la mejor manera de observar directamente la forma en la cual atienden a los niños en el lugar.

Ante una duda, actúa

Dicen que una madre siempre sabe, así que si sospechas que algo puede estar sucediendo con tu hijo en el sitio, no ignores y ponte manos a la obra.

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