Está demostrado plenamente, que las mujeres son capaces de realizar varias cosas a la vez. Algo en lo que los hombres ni siquiera pueden pensar (lo sé, la verdad es dura). Y no es algo que me acabo de inventar, ni que surgió en base a una idea de corte feminista.

Sino que la ciencia me apoya y reafirma lo que digo. Ya hace unos cuatro años aproximadamente, un estudio de científicos de la Universidad de Pennsylvania, a través del uso de un poderoso escáner, fue capaz de demostrar que el cerebro de la mujer, está mejor conectado para ejecutar varias acciones al mismo tiempo. Para quienes no me creen, pueden consultar las Actas de la Academia Estadounidense de las Ciencias (PNAS).

En fin, este post no se trata de una guerra entre sexos, ni por determinar la supremacía o poderío de un sexo por encima de otro. Simplemente, deseaba enmarcar la forma en la cual las mujeres trabajadoras enfrentan su día a día, y que a veces les puede resultar agobiante. Por ello, aquí algunos consejos, que de seguro serán de mucha utilidad.

Si estudias y trabajas

Si estudiar, requiere de un gran esfuerzo mental e intelectual, así como el trabajo requiere de similares habilidades, además de destrezas sociales, entonces, ahora sumemos ambos aspectos. Y podremos inferir cuán difícil puede resultar estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Difícil, más no imposible. Así que si eres de las mujeres que ocupan este estilo de vida, es primordial que no pierdas la perspectiva. Es necesario focalizar, que se trata de un proceso reciproco, en el cual tus estudios mejorarán tu estilo de trabajo, y las actividades de corte laboral, afianzarán los conocimientos que estás recibiendo en tu instrucción educativa. Además, proyecta al futuro tus logros.

Si tienes pareja

Ciertamente, la pareja está para escucharse, tratar de solucionar problemas en conjunto y compartir momentos gratos y otros no tan gratos. Pero esto debe hacerse marcando ciertos límites. Claro que puedes contarle de los problemas que te aquejan en tu trabajo (un punto de vista diferente siempre ayuda) pero procura que no discutan estos temas por más de cinco minutos. Recuerda, que seguramente el querrá contarte sus situaciones también y compartir momentos románticos que nada tengan que ver con el aspecto laboral.

Si tienes hijos

Procura, dedicarles el mayor tiempo posible, luego de tu día de trabajo. Ten siempre presente, que los niños no son más felices por lo material que le puedas ofrecer, sino por el afecto y atención, calidad de tiempo que le dediques. Unas palabras durante la cena, un beso de buenas noches, un cuento, una ducha, esos pequeños momentos, marcaran la diferencia. Ayúdales en sus tareas escolares, pregúntales por su día, deja de lado el teléfono móvil y el computador.

Y recuerda, los niños no entienden lo que implica el estrés laboral, así que no pretendas desahogar tus preocupaciones en ellos, no es justo, les crearas sentimientos de culpabilidad y no te sentirás nada bien. Déjales que vivan su mundo infantil.

Si eres soltera y sin compromisos

¿Quién dice que no tener hijos ni pareja te otorga mayores libertades? Seguramente, más de una vez, cargaste con trabajo para tu casa y en más de un fin de semana tuviste que regresar a la oficina a culminar algún proyecto o pedido urgente. Pues, te tengo noticias: No lo vuelvas a hacer. Aprende a dividir y gestionar tu tiempo. Tus horas de trabajo optimízalas, pero tu tiempo libre, aprovéchalo, disfrútalo y no te sobrecargues de trabajo.

Si sigues estos consejos, verás cómo se te facilita la vida, equilibrando los diversos roles que puedes cumplir.

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