vigila bebés
vigila bebés

Cuando las mujeres se convierten en madres, además de la alegría natural por tener un bebé, surge una carga emocional antagónica que crea temores e inseguridades, por las responsabilidades que emergen con la maternidad.

Las madres, en especial las primerizas, sienten que la inexperiencia en el cuidado de un bebé amerita que se preste atención a todo, en especial a lo relacionado con la seguridad mientras no se le tiene a la vista. Para ayudar a cuidar a tu bebé sin preocupaciones de dejamos este post.

La seguridad y la responsabilidad, un binomio innegociable

El nacimiento de un bebé trae a la mujer el rol de madre, este viene cargado de nuevas responsabilidades que la acompañarán por el resto de su vida, y esto último puede resultar avasallante.

Para asumir la responsabilidad como madre es necesario aceptar que la vida ha cambiado y muchas cosas que se acostumbraban hacer ya no son fácilmente posibles, y que además se requiere incorporar una nueva rutina a la vida.

En la maternidad, la seguridad necesaria del bebé está ligada ampliamente a la responsabilidad que como madre se asuma en su cuidado, considerando que no es posible permanecer con el bebé las 24 horas del día de modo continuo, pero aun así hay que generar las condiciones necesarias para que los pequeñines se encuentre en resguardo y se preserve su integridad.

Cuidar de tu bebé con seguridad

  1. Mantente alerta, no se trata de sobre proteger al bebé, sino de cuidarlo, pero no siempre es posible estar en la misma habitación con él, así que hazte de un vigilabebés que te ayude a monitorearlo mientras juega o duerme y tú haces otras cosas.
  2. Mantén todo limpio, en especial las cosas que están en contacto directo con la piel del bebé, úsalas de manera exclusivas para él.
  3. Descansa mientras tu bebé descansa, si bien es cierto que las mujeres tienen otras responsabilidades además de ser mamás, también lo es  que el cuerpo requiere descansar, en especial si se lleva la alimentación del bebé a través de la lactancia materna. Aprovecha las horas de sueño de tu bebé y descansa.
  4. Aunque la lactancia materna directa es la mejor forma de alimentar a tu pequeño retoño, puedes ayudarte de un extractor de leche y alternar darle pecho y biberón con tu propia leche. En los momentos que tome del biberón podrá ser alimentado por otra persona como su padre o abuelos y esto te regalará un poco tiempo para ti misma, no olvides palmear suave y ascendentemente su espalda para ayudarle a expulsar los gases luego de comer. 
  5. Despeja tus dudas con el pediatra o neonatólogo, estos especialistas médicos son los indicados para decirte cómo debes llevar el cuidado de la salud del bebé, sus ritmos de alimentación, peso, horas de descanso o su llanto. 
  6. Lávate continuamente las manos para atender a tu bebé, la higiene es fundamental.
  7. Establece rutinas para el baño, la alimentación y el juego, prueba bañar al bebé antes de alimentarlo y acostarlo en la noche, esto le ayuda a relajarse y dormir más tiempo, lo ideal es hacerlo con agua tibia, asegúrate que la temperatura de esta sea adecuada.
  8. Cántale a tu pequeño y lee cuentos para él, aunque sea muy chico para entenderlos se acostumbrara a oír tu voz o la de otros familiares, además esto le ayuda a estimular su imaginación y afianzar los vínculos afectivos. También se ha comprobado que los bebés a los que se les leen cuentos son más receptivos a la lectura una vez llegada la edad ideal para ella.
  9. Carga a tu bebé cuando no llore, esto ayuda a hacerle saber que lo cuidas y que no es necesario que llore para que lo sostengas y arrulles, le proporcionará seguridad y confianza.